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Del insomnio

  La noche toma forma de ballena que todo lo devora interminable Isabel Fraire He pasado temporadas de dormir muy poco. En ese silencio nocturno me resulta difícil parar el flujo de mis pensamientos. Mientras permanezco recostada en la cama, percibo el leve sonido de mi parpadeo. Me reconozco viva, palpitante. Escucho los ruidos de la calle, una ambulancia a los lejos, ladridos solitarios, gatos que se desplazan sobre los techos de los patios. El tiempo se ralentiza, hasta que finalmente mi cuerpo se rinde al cansancio. He probado varios remedios como el ejercicio, infusiones de melisa o valeriana, esencia de lavanda, lectura, magnesio, melatonina, medicamentos. A veces funcionan, otras no. Entonces no queda más que atravesar la noche con paciencia, atenta a los ruidos que anuncian la mañana. En el budismo se dice que dormir es un ensayo de la muerte. Soñar es, en cierto modo, aprender a morir, recorrer los estados intermedios, a reconocer los umbrales que separan la conc...

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